¿LO SABÍAS? Si te crecen vellos en las orejas
¿Alguna vez te has mirado en el espejo y te has sorprendido al ver uno o dos vellos asomándose en la oreja? Tranquilo, no eres el único. Aunque es un tema del que casi nunca se habla, a muchísimas personas les sucede, especialmente a partir de cierta edad. Y lo más curioso es que, detrás de esos pequeños vellos, puede haber más información de la que imaginas. Lejos de ser un simple detalle estético, su aparición a veces puede decirnos cosas sobre nuestro cuerpo, nuestras hormonas y hasta nuestro estilo de vida.
A lo mejor te ha pasado: un día estás despreocupado, te lavas la cara como siempre, y de repente notas un vello grueso que parece haber crecido de la noche a la mañana. Es como si hubiera aparecido por arte de magia. Y lo cierto es que, aunque parezca extraño, esto es bastante común. De hecho, muchos hombres —y algunas mujeres también— comienzan a notar estos cambios luego de los 30 o 40 años. ¿Por qué? Bueno, ahí es donde la historia se pone interesante.
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Antes de entrar en detalles, vale la pena aclarar algo importante: los vellos en las orejas no siempre significan un problema de salud, pero sí pueden ser una señal de que ciertas hormonas están jugando un papel más activo en tu cuerpo. Sobre todo la testosterona, que suele aumentar la producción de vello en determinadas áreas. Lo posible es que nunca te haya crecido un solo vello en la oreja durante la adolescencia, pero ahora, en la adultez, surjan de forma inesperada. Esto tiene una explicación lógica y completamente normal.
Con el paso del tiempo, nuestro organismo experimenta cambios. Algunos son visibles, como las arrugas o las canas, y otros son más discretos, como el crecimiento de vellos en zonas donde antes no existían. Los folículos pilosos, que son las pequeñas estructuras donde nace cada pelo, pueden activarse por razones hormonales. La genética también influye: si tu padre o tu abuelo tenían vellos en las orejas, es muy probable que tú también los desarrolles.
Sin embargo, hay otro aspecto que mucha gente desconoce: el crecimiento excesivo de vello en la oreja se ha asociado, en algunos estudios médicos, con ciertos riesgos cardiovasculares, especialmente en hombres mayores. Esto no significa que tener un par de vellos sea señal de una enfermedad grave, pero sí es interesante que algunos especialistas hayan encontrado patrones curiosos. Según estas observaciones, el cuerpo a veces envía señales pequeñas que, al combinarlas con otros factores, podrían indicar algo más.
Por supuesto, tampoco hay que alarmarse. La mayoría de los casos de vellosidad en las orejas no tienen absolutamente nada que ver con problemas de salud. De hecho, la causa más frecuente es simplemente el envejecimiento. Así como el cabello se vuelve más fino o más grueso dependiendo de la genética, los vellos de ciertas zonas pueden aparecer con más intensidad cuando el cuerpo cambia su equilibrio hormonal. Es decir, es parte natural del proceso de maduración.
Otro punto curioso es que no todos los vellos son iguales. Algunos son finos como pelusa, casi invisibles, mientras que otros salen gruesos y más oscuros. Estos son los que suelen llamar más la atención y los que muchas personas deciden recortar o eliminar. Hoy en día existen múltiples formas de hacerlo: tijeritas especiales, recortadoras eléctricas diseñadas para zonas delicadas e incluso láser. Pero antes de tomar una decisión, conviene entender por qué están ahí.
En algunos casos, los vellos en las orejas cumplen una función: ayudar a evitar que polvo, partículas o insectos pequeños entren en el canal auditivo. Sí, aunque suene raro, nuestro cuerpo es más sabio de lo que creemos. Aun así, cuando estos vellos crecen demasiado o sobresalen, su función pasa a segundo plano y se convierten en una preocupación estética.
Una de las preguntas más comunes es: “¿Por qué a los hombres les pasa más que a las mujeres?”. La respuesta está prácticamente en las hormonas. La testosterona, presente en mayor cantidad en los hombres, no solo regula características como la masa muscular o la voz, sino también el crecimiento del vello. Con el envejecimiento, los folículos de la oreja pueden volverse más sensibles a esta hormona, lo que hace que produzcan vello más grueso y visible.
Ahora bien, algo que muchos desconocen es que el crecimiento de vellos puede estar influenciado por medicamentos, especialmente aquellos que alteran el equilibrio hormonal. Algunos tratamientos para la presión, la diabetes o incluso ciertos esteroides pueden cambiar la forma en que el cuerpo maneja el vello corporal. Si has notado cambios repentinos y tienes un tratamiento médico reciente, es algo que vale la pena mencionar a tu doctor, no porque sea grave, sino para descartar efectos secundarios.
Otro mito frecuente es la idea de que cortar o rasurar el vello hace que crezca más rápido o más grueso. Esto es falso. La razón por la que parece más grueso es porque al cortar un vello desde la mitad, el borde queda recto, lo que lo hace más visible. Pero la cantidad de vellos y la velocidad de crecimiento no cambia por recortarlos. Así que, si te incomodan, puedes recortarlos con tranquilidad.
Algo que sí conviene evitar es arrancarlos con pinzas. Aunque parezca una solución rápida, puede provocar inflamaciones, infecciones pequeñas o incluso que el poro se irrite demasiado. La piel de la oreja es muy sensible, así que cualquier manipulación brusca puede traer molestias innecesarias. Si deseas una solución más duradera, los dermatólogos suelen recomendar técnicas como el láser, que destruye el folículo y evita que el vello vuelva a crecer.
También es bueno saber que el estrés crónico puede desencadenar cambios hormonales que afecten el crecimiento de vellos. Cuando el cuerpo está sometido a tensiones prolongadas, la producción hormonal se desequilibra y puede estimular áreas donde antes no pasaba nada. No es la causa principal, pero sí puede ser un factor que lo empeore.
En los últimos años, este tema se ha vuelto más visible debido a redes sociales y a la conversación abierta sobre cambios corporales que antes se consideraban vergonzosos. Personas de todas las edades comparten historias, rutinas de cuidado personal y consejos sobre cómo lidiar con estos vellos. Y al final, lo importante es entender que no son un defecto ni un motivo de preocupación exagerada: son simplemente parte de cómo funciona el cuerpo humano.
Por eso, si te ha tocado ver uno que otro vello asomándose por la oreja, no lo tomes como un drama. Míralo como una señal más de que estás vivo, envejeciendo y cambiando, como todos los demás. Si te molesta estéticamente, elimínalo con cuidado. Si te parece curioso, déjalo ahí. Y si te preocupa por algún motivo, lo ideal es consultar con un especialista que pueda orientarte según tu situación personal.
Lo más importante es recordar que estos cambios, por pequeños que parezcan, son completamente normales. El cuerpo está en constante evolución, y cada detalle —incluso uno tan mínimo como un vello en la oreja— tiene una explicación lógica detrás. Nuestro organismo nunca deja de sorprendernos, y a veces, esos pequeños “misterios” son una ventana para conocerlo mejor.
Al final del día, lo más valioso es que entiendas que no estás solo. A millones de personas les pasa, la mayoría ni siquiera lo comenta, y muchas ni se dan cuenta. Así que si lo notaste, ya sea por curiosidad o por preocupación, quédate tranquilo: es algo que forma parte de la historia natural del cuerpo humano.