Alerta sanitaria por la gripe H3N2
El escenario sanitario internacional vuelve a encender señales de alerta con la aparición de una nueva variante de influenza A, conocida como H3N2 subtipo K, que ya impacta con fuerza en Europa, Norteamérica y Asia. Especialistas advierten que esta cepa no solo se propaga con mayor rapidez que las gripes estacionales habituales, sino que además adelantó el inicio de la temporada gripal entre tres y seis semanas, generando una presión inesperada sobre hospitales y centros de salud.
De acuerdo con datos recopilados por organismos internacionales y autoridades sanitarias nacionales, la llamada “gripe K” se desarrolla en un contexto particularmente complejo, ya que circula de forma simultánea con otros virus respiratorios como el virus sincicial respiratorio y el SARS-CoV-2. Esta superposición de infecciones dificulta los diagnósticos, incrementa las consultas médicas y eleva las tasas de internación, especialmente en personas vulnerables.
La variante K del H3N2 presenta modificaciones genéticas que le permiten sortear parcialmente la inmunidad previa, tanto la adquirida por infecciones anteriores como la generada por la vacunación. Esto no significa que las vacunas hayan dejado de ser útiles, sino que su capacidad para evitar el contagio es menor, aunque siguen siendo altamente efectivas para prevenir cuadros graves y complicaciones. En palabras de expertos citados por medios internacionales, esta característica explica por qué el virus se disemina con tanta rapidez incluso en poblaciones con buena cobertura sanitaria.
Otro factor clave es que el H3N2 no fue el subtipo dominante en temporadas recientes, lo que deja a una parte importante de la población con baja inmunidad específica. Este escenario facilita brotes más intensos y un aumento notable de casos en períodos cortos de tiempo. En varios países europeos, la incidencia actual supera ampliamente los registros del año pasado, y algunos sistemas de salud debieron reintroducir medidas preventivas que parecían superadas.
En cuanto a los síntomas, la gripe K se manifiesta de forma similar a otras gripes, pero con algunos rasgos que llaman la atención de los profesionales. Entre los signos más frecuentes se encuentran la fiebre alta de inicio repentino, dolores musculares intensos, tos seca persistente, agotamiento marcado y, en ciertos casos, molestias digestivas como dolor abdominal o diarrea. Muchos pacientes describen una sensación de cansancio extremo que puede prolongarse varios días, incluso después de que la fiebre cede.
Los grupos de mayor riesgo incluyen a los adultos mayores, los niños pequeños, las personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos debilitados, las mujeres embarazadas y el personal de salud. En estos sectores, la infección puede evolucionar con mayor rapidez y requerir atención médica especializada. Debido a la similitud de síntomas con el COVID-19, los especialistas recomiendan realizar diagnósticos combinados para evitar confusiones y garantizar un tratamiento adecuado desde el inicio.
En distintas regiones de Europa se registran hospitales al límite de su capacidad, con incrementos históricos en las admisiones por gripe. Algunas autoridades sanitarias decidieron restablecer el uso de barbijo en centros de salud, reforzar la ventilación en espacios cerrados y promover el aislamiento voluntario ante síntomas respiratorios. Estas medidas buscan frenar la transmisión y evitar un colapso asistencial en pleno invierno del hemisferio norte.
Respecto al tratamiento, no hay cambios sustanciales en los protocolos. La base sigue siendo el reposo, la hidratación adecuada y el uso de analgésicos o antipiréticos para aliviar los síntomas. En pacientes con factores de riesgo, los médicos pueden indicar antivirales, siempre bajo supervisión profesional. La automedicación continúa siendo desaconsejada, ya que puede retrasar el diagnóstico y agravar el cuadro.
La prevención sigue siendo el pilar fundamental. La vacunación antigripal es la herramienta más eficaz para reducir internaciones y muertes, incluso frente a variantes con mutaciones. A esto se suman hábitos ya conocidos: lavado frecuente de manos, ventilación de ambientes, evitar el contacto cercano con personas enfermas y quedarse en casa ante la aparición de síntomas.
De cara al hemisferio sur, los expertos anticipan que la variante K podría llegar durante el otoño. Por eso, recomiendan planificar la vacunación con anticipación y prestar especial atención a quienes viajen a zonas donde el virus ya circula activamente. La experiencia internacional muestra que la preparación temprana es clave para reducir el impacto de esta nueva ola de influenza.