Dolor en el costado derecho del abdomen: una señal que no debe pasarse por alto
Sentir una molestia persistente en el lado derecho del abdomen, justo debajo de las costillas, es una experiencia mucho más común de lo que parece. Para muchos, comienza como una ligera presión o una sensación de inflamación extraña, algo que aparece y desaparece sin demasiada explicación. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa sensación puede convertirse en una señal clara de que el organismo está tratando de comunicar algo importante. Aun así, un número sorprendente de personas decide ignorarla, asumir que es pasajera o acostumbrarse a ella. Pero el cuerpo rara vez envía avisos sin motivo.
La zona derecha del abdomen concentra órganos fundamentales que participan en procesos esenciales como la digestión, el metabolismo, la respuesta al estrés y la movilidad muscular. Cuando se produce dolor, pesadez, punzadas o inflamación en ese punto específico, suele haber una causa subyacente relacionada con hábitos diarios, alimentación, tensión acumulada o sensibilidad digestiva. Esa molestia no suele ser un dolor casual o aislado: muchas veces es el primer indicio de que alguna dinámica del día a día no está funcionando bien.
Una de las razones más habituales es la sobrecarga digestiva, producto de comidas abundantes, ricas en grasas, con ingredientes irritantes o consumidas de manera irregular. Cuando se somete al sistema digestivo a esfuerzos repetidos, el cuerpo puede manifestar incomodidad en esa área como forma de advertencia. No es extraño que aparezcan molestias después de comidas muy copiosas o tras periodos de ayuno prolongados seguidos de ingestas abundantes.
El estrés, por su parte, tiene un papel más relevante del que muchos imaginan. No solo afecta la mente o los músculos de la espalda; también repercute directamente en el abdomen. La tensión emocional puede provocar contracciones musculares involuntarias, molestias en la zona y una sensación interna de presión. Este tipo de dolor suele pasar desapercibido o malinterpretarse, pero es uno de los motivos más frecuentes.
Otra causa común está relacionada con la sensibilidad del sistema digestivo alto, especialmente cuando existe irritación, inflamación leve o sensibilidad en órganos cercanos. En estos casos, el cuerpo emite señales que se perciben específicamente del lado derecho como un recordatorio de que algo necesita atención.
También puede darse la acumulación de gases, algo que aunque parezca menor, genera presión, inflamación y una molestia localizada que puede resultar sorprendentemente incómoda. Si bien no suele representar un problema mayor, cuando ocurre repetidamente amerita prestar atención.
Incluso las posturas corporales, movimientos bruscos o tensiones musculares influyen notablemente. Permanecer horas sentado de manera incorrecta, dormir en posiciones que comprimen el abdomen o cargar peso de forma inadecuada son factores que pueden desencadenar molestias que se confunden con malestar interno.
Lo fundamental es comprender que si ese dolor o inflamación aparece de manera aislada durante un día, probablemente se trate de algo circunstancial. Sin embargo, cuando la molestia se prolonga por varios días, aparece en semanas consecutivas o se vuelve recurrente, ya no es casual. En ese punto, el cuerpo está enviando un mensaje claro: “algo no está funcionando bien”.
Ante estas señales, es importante evitar respuestas impulsivas o contraproducentes. No conviene automedicarse, minimizar la molestia o seguir manteniendo los mismos hábitos que pueden estar generándola. Tampoco es aconsejable dejar pasar semanas esperando que desaparezca por sí sola.
Como medida inicial, muchas personas encuentran alivio al reducir alimentos irritantes, evitar frituras, bebidas azucaradas, alcohol y preparaciones muy pesadas. Mantener una alimentación ligera durante unos días, hidratarse adecuadamente, descansar y bajar el nivel de estrés suele contribuir a que la molestia disminuya. Observar cómo evoluciona la sensación es clave para entender qué la desencadena.
En definitiva, cualquier dolor, punzada o inflamación en el lado derecho del abdomen merece atención. No es una coincidencia ni una simple curiosidad del cuerpo. Es una advertencia. Escuchar estos avisos es esencial para evitar que pequeños desequilibrios se conviertan en molestias mayores. El cuerpo no se expresa sin motivo y cuando lo hace, es porque necesita ser atendido. El mensaje es claro: prestarle atención a tiempo siempre es la mejor decisión.